En un contexto marcado por la frustración social y la decepción deportiva tras dos derrotas consecutivas en la CAN 2025, la Confederación Africana de Fútbol (CAF) ha impuesto sanciones disciplinarias a jugadores y cuerpo técnico de la Nzalang Nacional, profundizando aún más el momento crítico que atraviesa la selección de Guinea Ecuatorial.
La CAF ha decidido sancionar a los internacionales José Antonio Miranda (Josete) y Carlos Akapo Martínez con una suspensión de cuatro partidos oficiales, repartidos en el plazo de un año, por conducta inapropiada y comportamiento ofensivo contra el árbitro durante el encuentro disputado el pasado 28 de diciembre frente a Sudán.
Según la circular oficial DC 23293 del Comité de Disciplina, los hechos se produjeron tras el gol en propia puerta que supuso la derrota ecuatoguineana (1-0), momento en el que ambos jugadores, de acuerdo con el informe arbitral, insultaron y se dirigieron de manera agresiva al colegiado. La sanción entra en vigor de forma inmediata y comenzará a aplicarse en el próximo compromiso oficial de la selección.

Antes de dictar resolución, la CAF concedió audiencia tanto a los jugadores como a la Federación Ecuatoguineana de Fútbol (FEGUIFUT), solicitando pruebas audiovisuales y permitiendo la presentación de alegaciones. No obstante, al no lograrse desvirtuar los hechos denunciados, el organismo continental optó por una medida disciplinaria firme.
De manera complementaria, el cuerpo técnico de la Nzalang Nacional, encabezado por el seleccionador Juan Micha, ha sido sancionado con una multa económica de 10.000 dólares estadounidenses, debido a protestas consideradas excesivas y reiteradas durante el mismo encuentro.
Una selección lejos de las expectativas
Estas sanciones llegan en un momento especialmente delicado para la Nzalang Nacional, que no solo ha encadenado dos derrotas, sino que además ha mostrado un juego pobre, falta de ideas, escasa eficacia ofensiva y una preocupante gestión emocional en los momentos clave.
La decepción es mayor si se tiene en cuenta el esfuerzo sostenido del Gobierno de la Nación, que ha cumplido con las exigencias del combinado nacional en materia de primas, condiciones materiales, logística y bienestar, creando un entorno favorable para la competición. Sin embargo, sobre el terreno de juego, la respuesta del equipo no ha estado a la altura de la ilusión de todo un pueblo.
Hoy, más que nunca, se impone una reflexión profunda, autocrítica responsable y toma de decisiones valientes. El escudo nacional exige compromiso, disciplina y respeto, tanto dentro como fuera del campo. Guinea Ecuatorial merece una selección que honre el sacrificio colectivo y esté a la altura del apoyo institucional y popular recibido.
