Un general del mediocampo que definió su era. Así puede resumirse la trayectoria de Sunday Oliseh, uno de los futbolistas más influyentes del fútbol nigeriano y africano de los años 90, cuyo legado permanece intacto pese al paso del tiempo.
Medallista de oro olímpico con Nigeria en Atlanta 1996, Oliseh fue una pieza clave de una generación histórica que situó al fútbol africano en la élite mundial.
En el Mundial de Francia 1998, se consolidó como uno de los referentes de las Super Eagles, aportando equilibrio, carácter y liderazgo en la medular.
En el Ajax de Ámsterdam, se convirtió en un fijo del centro del campo a mediados de los años 90, destacando por su inteligencia táctica y capacidad para ordenar el juego.

Su talento le llevó a firmar por la Juventus de Turín en pleno momento de madurez deportiva, confirmando su estatus en el fútbol europeo de alto nivel.
Posteriormente, fue el ancla del mediocampo del Borussia Dortmund, donde su intensidad y disciplina táctica resultaron determinantes.
Cerró su carrera profesional en el KRC Genk, dejando huella también en el fútbol belga.
Reconocido por su control del juego, intensidad competitiva y liderazgo desde posiciones retrasadas, Sunday Oliseh nunca fue el futbolista más mediático ni el más vistoso, pero sí uno de los más respetados en cada club y selección donde militó.
Su figura representa al futbolista que entiende el juego, que ordena, sostiene y eleva el rendimiento colectivo, convirtiéndose en un referente silencioso del fútbol africano moderno.
Un nombre que merece ser recordado.
