“En Malabo, donde la energía fluye pero la protección escasea.
El incidente no derivó en una tragedia mayor, pero sí en un aviso claro: la exposición constante sin equipos de protección individual (EPI) no es una hipótesis, sino una realidad cotidiana. Algunos trabajadores aseguran que los episodios de molestias respiratorias, irritaciones cutáneas e incluso pequeños accidentes son más frecuentes de lo que se reconoce oficialmente.
Lo ocurrido ese día no fue aislado, insisten. Es, más bien, la manifestación puntual de un problema estructural.