La selección nacional de Guinea Ecuatorial atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente. La última actualización del Ranking FIFA 2026 confirma una tendencia preocupante: el Nzalang Nacional ha caído diez posiciones en apenas un año, del puesto 97 en 2025 al 107, reflejando un deterioro deportivo profundo y prolongado.
El principal detonante de este desplome ha sido la nefasta participación en la Copa Africana de Naciones (CAN) 2025. El combinado ecuatoguineano perdió los tres partidos de la fase de grupos de manera consecutiva, quedó eliminado sin sumar un solo punto y dejó una imagen muy pobre tanto en lo futbolístico como en lo competitivo. Estas derrotas, en un torneo de alto impacto para el coeficiente FIFA, resultaron determinantes en la caída del ranking y aceleraron un proceso de desgaste que ya venía gestándose.
Más allá de los resultados, el fracaso deportivo expone una grave desorganización interna. Aficionados y analistas apuntan a la falta de planificación a largo plazo, conflictos internos, decisiones improvisadas y polémicas constantes como factores que han minado la estabilidad del equipo y debilitado su rendimiento.
Aunque el retroceso actual no es el más abrupto de su historia —en 2016 el Nzalang cayó 23 puestos, del 69 al 92—, el análisis a largo plazo es aún más alarmante. Hoy, Guinea Ecuatorial se sitúa 15 posiciones por debajo de aquel registro, lo que evidencia una pérdida progresiva de competitividad en el contexto africano e internacional.
El descenso en el Ranking FIFA no es solo una estadística: es la señal de una crisis deportiva, organizativa e institucional. La selección se enfrenta a una necesidad urgente de reestructuración profunda, una realidad que ya fue reconocida públicamente tras la efímera y nefasta participación en la CAN Marruecos 2025.