Un testigo del incendio mortal ocurrido en la noche de Año Nuevo en el bar Le Constellation, situado en Crans-Montana (Suiza), ha denunciado que las normas de seguridad del establecimiento eran “muy laxas” y que los propietarios “hacían la vista gorda” ante prácticas peligrosas.
La tragedia dejó al menos 40 personas fallecidas y decenas de heridos, convirtiéndose en uno de los sucesos más graves registrados en el país en los últimos años durante celebraciones festivas.
Según testimonios recogidos por medios suizos, una de las posibles causas del incendio sería la venta de botellas de champán con bengalas o fuegos artificiales encendidos, una práctica habitual en el local. En redes sociales circula incluso un video promocional del propio bar en el que se observa este tipo de bebidas decoradas con artefactos pirotécnicos en pleno interior del establecimiento.
Los testigos aseguran que el uso de estos elementos se realizaba sin medidas de prevención adecuadas, en un espacio cerrado y con alta concentración de personas, lo que habría facilitado la rápida propagación del fuego.
Las autoridades suizas han abierto una investigación para esclarecer las causas exactas del incendio, determinar responsabilidades y evaluar posibles negligencias por parte de los gestores del local.
El suceso ha reabierto el debate en Suiza sobre la seguridad en locales nocturnos, especialmente durante grandes celebraciones, y sobre la permisividad con espectáculos que implican fuego o pirotecnia en espacios cerrados.