En el marco de la Copa Africana de Naciones Marruecos 2025, hoy recordamos a una de las figuras más controvertidas e influyentes del panafricanismo moderno: el líder libio Muamar el Gadafi.
En 1982, Libia fue sede de la Copa Africana de Naciones, un torneo que Gadafi utilizó como plataforma política y simbólica para promover sus ideales de unidad africana, inspirados en su Libro Verde. Para el dirigente libio, el deporte —y en particular el fútbol— debía servir como herramienta de cohesión, identidad y liberación del continente frente a influencias externas.
La CAN 1982 no solo fue un evento deportivo, sino también un escenario donde se reforzó el discurso panafricanista, vinculando el fútbol con la política, la cultura y la autodeterminación africana. Libia llegó incluso a disputar la final del torneo, en un ambiente cargado de simbolismo continental.
Más de cuatro décadas después, la CAN sigue siendo mucho más que fútbol: es un espacio donde se cruzan historia, identidad y aspiraciones africanas.
