El último partido de la segunda jornada (J-2) de la Copa Africana de Naciones Marruecos 2025 ofreció un auténtico duelo táctico entre dos selecciones con aspiraciones. El punto de inflexión del encuentro llegó con una decisión estratégica clave del seleccionador nigeriano: la reubicación de Ademola Lookman como mediapunta (número 10), un movimiento que desarticuló por completo el esquema defensivo de Túnez.
La selección tunecina, que llegaba al compromiso con una racha positiva e invicta, saltó al terreno de juego con un exceso de confianza, convencida de poder imponer su ritmo y dominio. Sin embargo, se encontró con una Nigeria sólida, intensa y bien organizada, que hasta el momento se perfila como una de las selecciones más equilibradas del torneo.
Con el paso de los minutos, el desgaste físico comenzó a notarse en el conjunto nigeriano, que perdió frescura y control del balón, permitiendo a Túnez crecer en el partido y rozar el empate en la recta final. Pese a ello, las “Súper Águilas” supieron resistir con oficio y carácter, cerrando líneas y defendiendo el resultado con inteligencia.
Este encuentro deja una lección clara para el combinado tunecino: en el fútbol moderno, nadie es invencible y subestimar al rival puede resultar muy costoso. En una CAN cada vez más competitiva, los detalles tácticos y la humildad deportiva marcan la diferencia.