Un recuerdo que sigue iluminando a la familia Ovono Ada

Un 31 de diciembre de 2005, cuando el año se despedía, fallecía Guadalupe Mbang Ovono Ada, una mujer cuyo legado humano y familiar permanece vivo en la memoria de quienes la conocieron y amaron, especialmente en la familia Ovono Ada.

Guadalupe fue una figura clave para esta familia y, de manera muy especial, para Jacinta Obono Ovono Ada y su hijo Somarín. Más allá del vínculo familiar, encarnó el papel de madre de corazón, acompañando con ternura, constancia y entrega silenciosa una de las etapas más decisivas de su vida.

Desde los seis años, cuando el niño fue acogido bajo la tutela del Rvdo. Padre Agabito Ela Obono, conocido como “Hombre Gool”, hasta su ingreso en el Seminario Menor Pablo VI de Ebibeyin, nunca faltaron el afecto, la cercanía ni las visitas de Guadalupe. Su presencia fue firme, discreta y profundamente humana: un apoyo constante que no pedía reconocimiento, pero que dejó huella.

Este recuerdo se entrelaza además con una fecha de profunda significación cristiana: el 25 de diciembre del año 2000, día en que se recibió por primera vez a Cristo Sacramentado, marcando un hito espiritual que hoy adquiere aún mayor sentido a la luz del acompañamiento familiar recibido.

Desde su fallecimiento, las Navidades y el Año Nuevo ya no han vuelto a ser iguales. La ausencia de quien fue pilar de amor y unidad convierte estas fechas en tiempo de nostalgia, pero también de gratitud y oración.

A veinte años de su partida, este homenaje no pretende reabrir heridas, sino honrar una vida entregada al amor familiar, reconocer su legado silencioso y afirmar que quienes viven sembrando bien no mueren del todo.

Guadalupe Mbang Ovono Ada vive en el recuerdo, en la fe y en el cariño de su familia.
Su amor sigue siendo luz.

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