Noches de humo y riesgo: el alarmante estado de la comida callejera en Malabo.
El mayor problema llega cuando la comida no se vende toda. Para no perder dinero, algunos vendedores vuelven a recalentar el pescado o el pollo la noche siguiente, aunque ya no estén en buen estado. El humo de las brasas y las especias muchas veces esconden el olor de alimentos que ya comenzaron a gastarse.