FEGUIFUT: una reelección con 6 votos a favor, 17 en contra y un proceso electoral bajo revisión

El caso de Venancio Tomás Ndong Michá abre un debate sobre candidatura única, respaldo de la Asamblea y legalidad del proceso electoral.

La Federación Ecuatoguineana de Fútbol (FEGUIFUT) atraviesa nuevamente un escenario de debate en torno a su gobernanza, después de que la reelección de su presidente, Venancio Tomás Ndong Michá, haya quedado vinculada a una controversia sobre el proceso electoral celebrado el 16 de noviembre de 2025 y que actualmente ha llegado al ámbito del Tribunal Arbitral del Deporte (TAS).

El caso merece una lectura pausada porque detrás de la disputa por la presidencia existe una cuestión fundamental: ¿puede considerarse políticamente sólido un mandato obtenido cuando el candidato único recibe 6 votos favorables frente a 17 contrarios y un voto nulo?

La pregunta no pretende atribuir esos 17 votos a otro candidato. No había otro candidato presidencial en la papeleta. Precisamente por ello, el resultado adquiere una particular relevancia.

UN CANDIDATO ÚNICO CON UN RESULTADO POCO HABITUAL

La propia FEGUIFUT informó oficialmente de que en la Asamblea General Electiva del 16 de noviembre de 2025 Venancio Tomás Ndong Michá fue el único candidato a la presidencia.

La Federación publicó igualmente el resultado: 6 votos a favor, 17 en contra y 1 voto nulo.

Según la versión oficial difundida por la FEGUIFUT, al tratarse de una candidatura única, el candidato necesitaba únicamente un voto favorable para ser proclamado. Con ese criterio, la Federación consideró válida su reelección para un nuevo mandato de cuatro años.

Pero aquí aparece la primera gran cuestión que merece ser explicada al público futbolístico.

Ser candidato único y obtener el respaldo mayoritario de la Asamblea no son necesariamente la misma cosa.

El resultado demuestra que la candidatura obtuvo los votos necesarios según el criterio aplicado por la Comisión Electoral, pero también demuestra que una mayoría de los votos emitidos fueron contrarios.

Y esa diferencia es precisamente la que ha alimentado el debate posterior.

¿DE DÓNDE SALIÓ EL CANDIDATO ÚNICO?

El proceso electoral no comenzó con una sola candidatura.

La información institucional publicada durante el proceso electoral señalaba inicialmente la existencia de cinco candidatos a la presidencia de la FEGUIFUT. La Comisión Electoral debía revisar y verificar que cada expediente cumpliera los requisitos establecidos en los reglamentos electorales.

Posteriormente, la propia FEGUIFUT publicó el resultado de la revisión de candidaturas y explicó las razones por las que distintos aspirantes no superaron la fase de verificación.

Finalmente, la Comisión Electoral determinó que Venancio Tomás Ndong Michá era el único candidato acreditado para participar en la Asamblea Electiva del 16 de noviembre de 2025.

Ese paso es fundamental para entender la controversia.

Porque el debate ya no gira únicamente en torno a quién ganó frente a quién, sino sobre cómo se llegó a una elección en la que solamente quedó un candidato y si todas las actuaciones realizadas durante ese proceso se ajustaron estrictamente a las normas aplicables.

LOS NÚMEROS QUE HAN PROVOCADO LA CONTROVERSIA.

Los números son sencillos: 6 votos a favor, 17 votos en contra, 1 voto nulo. En total 24 votos.

No existe, por tanto, un segundo candidato al que puedan atribuirse los 17 votos negativos.

Esos votos expresan la posición de los miembros de la Asamblea que votaron contra la candidatura única, si la papeleta efectivamente estaba estructurada en términos de “a favor” y “en contra”.

Desde una perspectiva democrática, el dato resulta difícil de ignorar.

Una candidatura puede ser jurídicamente válida y, al mismo tiempo, recibir un respaldo político o electoral muy reducido.

La cuestión fundamental pasa entonces a ser otra: ¿Qué exige exactamente la normativa de la FEGUIFUT cuando solamente existe un candidato?

LO QUE DICEN LOS ESTATUTOS

La propia FEGUIFUT publica sus Estatutos Generales en su página oficial.

En materia de votaciones, el texto establece como regla general una mayoría de más del 50 % de los votos válidos emitidos. Además, cuando los estatutos establecen que la Asamblea debe votar a un candidato para un cargo, se indica que será necesaria la obtención de más del 50 % de los votos válidos emitidos.

Sin embargo, el mismo proceso de 2025 fue interpretado por la organización electoral en el sentido de que, al existir una única candidatura, bastaba con un voto favorable para la proclamación.

Aquí se encuentra uno de los puntos jurídicos más sensibles del caso.

No corresponde a FAROL EG NOTICIAS determinar si esa interpretación fue correcta o incorrecta.

Corresponde examinar el Estatuto, el Código Electoral aplicable, las resoluciones de la Comisión Electoral, el acta de escrutinio y las alegaciones presentadas ante las instancias competentes.

Y precisamente eso es lo que hace que el caso tenga interés más allá de una disputa entre personas.

LA LLEGADA DEL CASO AL TAS.

La controversia electoral no terminó con la proclamación de Venancio Tomás Ndong Michá.

La propia FEGUIFUT informa actualmente en su página institucional sobre la existencia de un procedimiento ante el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) relacionado con la decisión de la Comisión Electoral de la FEGUIFUT de fecha 16 de noviembre de 2025.

La información publicada identifica como apelantes a varios dirigentes y clubes, mientras que la FEGUIFUT aparece como parte recurrida. Entre los clubes mencionados figuran 15 de Agosto de Akonibe FC, Akurenam FC, FC Deportivo Evinayong, The Panthers FC y Equatoriale Dreams Sport Academy (EDSA).

Por tanto, ya no estamos únicamente ante una discusión de redes sociales o de grupos de WhatsApp.

Existe una controversia formal relacionada con la decisión electoral.

Y eso obliga a todos los actores a actuar con prudencia.

UNA CUESTIÓN QUE VA MÁS ALLÁ DE VENANCIO TOMÁS.

Reducir todo este episodio a una pelea personal entre partidarios y detractores del presidente sería, a nuestro juicio, un error.

El verdadero asunto es institucional.

La FEGUIFUT no pertenece a una persona, a una junta ejecutiva concreta ni a un grupo de clubes. Es la organización que administra y desarrolla el fútbol federado nacional.

Por eso, independientemente de quién ocupe la presidencia, el fútbol ecuatoguineano necesita instituciones que generen confianza entre sus clubes, asociaciones, jugadores, entrenadores, árbitros y aficionados.

El problema no debería ser únicamente quién ocupa la silla.

La pregunta más importante debería ser: ¿Qué proyecto tiene quien ocupa esa silla y qué grado de respaldo existe para desarrollarlo?

UNA MAYORÍA QUE NO PUEDE SER IGNORADA.

Los 17 votos negativos no convierten automáticamente al candidato en ilegítimo.

Tampoco significan jurídicamente que “los equipos hayan elegido a otro presidente”.

Eso sería una interpretación incorrecta.

Pero sí existe una lectura política y deportiva evidente: la mayoría de los votos emitidos no respaldó la candidatura de Venancio Tomás Ndong Michá.

Ese hecho forma parte del acta electoral y no debería desaparecer del debate simplemente porque existiera una candidatura única.

En una democracia deportiva, el número de votos favorables importa.

Pero también importa conocer qué significan los votos contrarios y qué consecuencias jurídicas les atribuye el reglamento.

EL FÚTBOL ECUATOGUINEANO NECESITA SALIR DEL CONFLICTO PERMANENTE.

La historia reciente de la FEGUIFUT demuestra que los conflictos internos no son nuevos.

Ya en anteriores procesos electorales se produjeron disputas, candidaturas enfrentadas, desacuerdos entre sectores y discusiones sobre la organización institucional. Incluso en 2020 el Gobierno informó de una reunión entre responsables de la FEGUIFUT y representantes de equipos para abordar conflictos existentes dentro de la institución.

En 2021, Venancio Tomás Ndong Michá llegó a la presidencia tras imponerse a Gustavo Ndong Edu por 16 votos frente a 15, en un proceso en el que la información oficial citó la exigencia de obtener el 50 % más uno.

Cuatro años después, el escenario es radicalmente diferente: candidato único, 6 votos favorables, 17 contrarios y un voto nulo.

La evolución de ambos procesos plantea una reflexión inevitable sobre el nivel de consenso existente alrededor de la dirección de la Federación.

¿QUÉ DEBERÍA OCURRIR AHORA?

FAROL EG NOTICIAS considera que la salida no debería buscarse mediante campañas de presión, descalificaciones personales ni guerras en las redes sociales.

La solución debería encontrarse en los documentos y en las normas.

El fútbol ecuatoguineano necesita conocer:

  • qué establecía exactamente el reglamento electoral para una candidatura única;
  • por qué se consideró suficiente un voto favorable;
  • cómo se contabilizaron los votos en contra;
  • qué dice exactamente el acta oficial de escrutinio;
  • qué argumentos han presentado los clubes y dirigentes que han recurrido;
  • y, finalmente, cuál será la decisión de la instancia deportiva competente.

Mientras esas cuestiones no sean aclaradas, cualquier sector que pretenda presentar el caso como una victoria absoluta o una derrota definitiva estará adelantándose a los acontecimientos.

NO SE TRATA DE ELEGIR ENTRE DOS BANDOS.

En medio de esta disputa existe una cuestión que parece haberse perdido: el fútbol.

Los clubes necesitan competiciones estables.

Los futbolistas necesitan oportunidades.

Los entrenadores necesitan planificación.

Los árbitros necesitan condiciones adecuadas.

Las selecciones nacionales necesitan preparación.

Y la Federación necesita credibilidad institucional.

Por eso, el debate debería superar la lógica de “los que quieren entrar” contra “los que quieren quedarse”.

Porque si ambos sectores terminan entendiendo la FEGUIFUT como un espacio de poder personal, el fútbol será el verdadero perjudicado.

LA ÚLTIMA PALABRA NO LA TIENEN LAS REDES SOCIALES.

El caso está ahora sometido a una discusión jurídica y deportiva que deberá resolverse conforme a las normas aplicables.

Mientras tanto, las redes sociales seguirán produciendo versiones, acusaciones, respuestas y contraacusaciones.

Pero una institución deportiva no puede gobernarse mediante capturas de WhatsApp.

Tampoco mediante rumores.

Mucho menos mediante intimidaciones o descalificaciones.

Los documentos deben hablar.

Y en este caso existen preguntas suficientemente importantes como para que la sociedad futbolística ecuatoguineana tenga derecho a conocer las respuestas.

LA PREGUNTA DE FAROL

Si Venancio Tomás Ndong Michá era el único candidato válido y obtuvo 6 votos a favor, 17 en contra y 1 nulo, ¿qué fundamento normativo permitió proclamarlo presidente y qué valor jurídico tuvieron los 17 votos contrarios?

Esa es, probablemente, la pregunta central.

No significa atribuir los 17 votos a otro candidato.

No significa declarar ilegítimo al presidente.

No significa tampoco tomar partido por quienes recurrieron.

Significa simplemente pedir que la legalidad electoral sea explicada con claridad y que el resultado de las urnas sea interpretado conforme a los textos que gobiernan el fútbol nacional.

Porque una cosa es ser el único candidato.

Y otra, muy distinta, es conseguir el respaldo mayoritario de quienes tienen derecho a decidir.

La diferencia entre ambas cuestiones es precisamente donde se encuentra hoy uno de los principales debates sobre el futuro de la FEGUIFUT.

Fuentes consultadas: FEGUIFUT, Estatutos Generales de la FEGUIFUT, publicaciones institucionales del Gobierno de Guinea Ecuatorial y documentación pública relativa al proceso electoral.

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