La leyenda del Canon de Yaoundé y de los Leones Indomables fallece a los 80 años en París; deja un legado construido durante 16 años en un solo club, un Balón de Oro africano y una trayectoria posterior dedicada al desarrollo del fútbol continental.
El fútbol africano está de luto. Jean Manga-Onguéné, una de las grandes figuras de la historia del fútbol camerunés, falleció este martes en París a los 80 años, según informaciones difundidas por medios deportivos cameruneses y la confirmación de la noticia por parte del Canon Sportif de Yaoundé.
Conocido como “La Tête d’Or” (La Cabeza de Oro) y recordado como uno de los grandes delanteros de la generación dorada del fútbol camerunés, Manga-Onguéné construyó prácticamente toda su carrera profesional en el Canon de Yaoundé, al que defendió durante 16 años, entre 1966 y 1982.
Pero su historia no terminó cuando dejó los terrenos de juego. Después de colgar las botas, continuó vinculado al fútbol como entrenador, seleccionador, instructor de la FIFA y responsable del desarrollo futbolístico en África Central.
UN BALÓN DE ORO AFRICANO EN LA ÉPOCA DORADA DEL CANON
El momento culminante de su carrera individual llegó en 1980, cuando France Football le concedió el premio al mejor futbolista africano del año.
Manga-Onguéné obtuvo 64 puntos, superando al legendario delantero nigeriano Segun Odegbami, que terminó segundo con 41 puntos. Su compañero del Canon, Théophile Abega, ocupó la tercera posición.
Aquel reconocimiento convirtió a Manga-Onguéné en uno de los nombres imprescindibles de una generación que colocó al fútbol camerunés entre los grandes protagonistas del continente.
EL HOMBRE DE UN SOLO CLUB
Una de las particularidades más extraordinarias de su trayectoria fue su fidelidad al Canon Sportif de Yaoundé.
Desde 1966 hasta 1982 no cambió de club. Con el Canon conquistó tres Copas de África de Clubes Campeones, en 1971, 1978 y 1980, además de la Copa Africana de Campeones de Copa de 1979.
En el ámbito nacional ganó seis campeonatos de Camerún y seis Copas de Camerún. También fue máximo goleador del campeonato nacional en 1970 y 1976.
Su palmarés explica por qué su nombre quedó ligado para siempre a la época de mayor esplendor del Canon de Yaoundé.
CON LOS LEONES INDOMABLES
Manga-Onguéné también fue una pieza importante de la selección camerunesa.
Formó parte del equipo que alcanzó el tercer puesto en la Copa Africana de Naciones de 1972 y conquistó los Juegos de África Central de 1976 en Libreville, donde además terminó como máximo goleador de la competición.
Su carrera internacional, sin embargo, quedó marcada por una circunstancia especialmente dolorosa.
En 1982, cuando Camerún se preparaba para disputar su primer Mundial, una lesión de rodilla le impidió participar en la Copa del Mundo de España.
DEL TERRENO DE JUEGO AL DESARROLLO DEL FÚTBOL AFRICANO
Después de su retirada, Manga-Onguéné no se alejó del fútbol.
Entre 1989 y 2002 ejerció diferentes funciones dentro de la selección de Camerún, como seleccionador y entrenador asistente, además de desempeñarse como instructor de la FIFA.
Posteriormente asumió responsabilidades vinculadas al desarrollo del fútbol en África Central. Según los perfiles biográficos publicados sobre su trayectoria, en 2001 fue designado director de la oficina de desarrollo de la FIFA para África Central, desde donde trabajó en cuestiones relacionadas con infraestructuras y políticas deportivas de varios países de la región.
En 2010, regresó al ámbito nacional para asumir responsabilidades en la Dirección Técnica Nacional de Camerún.
SE VA UN FUTBOLISTA, QUEDA UNA GENERACIÓN
La muerte de Jean Manga-Onguéné cierra una página de una generación que ayudó a construir la identidad internacional del fútbol camerunés.
Antes de Roger Milla, Thomas N’Kono, Théophile Abega y la generación que convertiría a los Leones Indomables en una potencia mundial, jugadores como Manga-Onguéné ya habían comenzado a construir ese camino.
Su legado no está únicamente en los goles ni en los títulos.
Está también en haber pasado 16 años defendiendo una misma camiseta, haber sido elegido mejor futbolista africano en 1980 y haber continuado trabajando por el desarrollo del fútbol después de abandonar los terrenos de juego.
Jean Manga-Onguéné se marcha. La historia del fútbol africano, sin embargo, conservará su nombre.