Los alrededores del Barrio Jardín, son las 14:20 horas en Malabo, una escena se repite con frecuencia cada final de mes. Después de cobrar el salario, algunos hombres se reúnen en pequeños bares de barrio, patios o frente a tiendas para jugar desde sus teléfonos móviles a aplicaciones de cartas o ludo, donde las partidas incluyen pequeñas apuestas entre conocidos.
Lo que para muchos comienza como un simple entretenimiento durante los días libres, para algunas familias se ha convertido en motivo de preocupación. Varias familias aseguran que, en más de una ocasión, parte del dinero destinado al hogar termina perdiéndose en estas partidas.
En uno de los puntos de encuentro cercanos al barrio, los jugadores se conocen entre sí. Entre ellos se mencionan nombres habituales del grupo como ELA, ANTÓN o LUIS, entre otros, que, según vecinos de la zona, participan con frecuencia en estas juegos de azar. El ambiente suele ser relajado: una mesa improvisada, teléfonos en la mano, botellas de vino Don Simón, cigarros y algunas cervezas que acompañan la tarde.
“Cuando alguien pierde mucho dinero, siempre tiende a repetir pa recuperar lo perdido», comenta un residente del barrio que pidió no revelar su identidad. “Pero todos sabemos que a veces alguien termina gastando buena parte de su salario”.
Algunos de los participantes aseguran que intentan controlar los gastos quedándose en el Akong cercano o apostando cantidades pequeñas. Sin embargo, reconocen que las partidas pueden repetirse durante varias horas, especialmente en los días libres.
Mientras tanto, en los hogares cercanos la situación se observa de otra manera. Algunos hogares afirman que el comportamiento se repite casi cada mes: llega el salario, aparecen las partidas en el teléfono y, en algunos casos, el dinero que debía destinarse a la compra o a los gastos de la familia se reduce.
El crecimiento del uso de teléfonos inteligentes y de aplicaciones de juegos ha cambiado la forma en que se practican las apuestas informales en la ciudad. Ya no es necesario reunirse alrededor de una baraja física: basta con un teléfono y una conexión a internet.
En barrios cercanos a Jardín, esta nueva forma de juego mezcla tradición y tecnología. Para algunos hombres sigue siendo solo una forma de ocio entre amigos. Para muchas personas, en cambio, se está convirtiendo en una preocupación silenciosa que aparece cada vez que llega el final del mes.