El nuevo Administrador Apostólico de Malabo aclara que Mons. Juan Nsue Edjang Mayé solicitó personalmente un tiempo de descanso, rechaza las interpretaciones sobre una supuesta imposición de la Santa Sede y asegura que llega a la Archidiócesis «como un padre, un hermano y un compañero de camino».
Mons. Miguel Ángel Nguema Bee, S.D.B., obispo de Bata y Administrador Apostólico de la Archidiócesis de Malabo, ha salido al paso de las especulaciones surgidas en los últimos días en torno a la situación del arzobispo metropolitano, Mons. Juan Nsue Edjang Mayé, y ha asegurado de manera categórica que el Santo Padre no le obligó a abandonar la Archidiócesis.
En un mensaje dirigido este viernes a sacerdotes, religiosos, religiosas, agentes de pastoral y fieles, Nguema Bee ha explicado que fue el propio arzobispo quien solicitó un periodo de descanso y que la Santa Sede acogió dicha petición.
«El Santo Padre no ha forzado al señor Arzobispo a dejar la Archidiócesis. Ha sido el propio señor Arzobispo quien ha solicitado un tiempo de descanso».
La declaración adquiere especial relevancia después de varios días de comentarios y diferentes interpretaciones en las redes sociales sobre las circunstancias que rodean la nueva situación pastoral de la Archidiócesis de Malabo.
LLAMAMIENTO CONTRA LOS RUMORES
Nguema Bee reconoció que durante los últimos días han circulado versiones que apuntaban incluso a una supuesta decisión del Vaticano para obligar a Mons. Juan Nsue Edjang Mayé a abandonar la Archidiócesis.
El Administrador Apostólico lo negó expresamente.
«Esto no corresponde a la realidad», afirmó.
Según explicó, la Santa Sede actuó después de recibir la petición del propio arzobispo y dispuso las medidas necesarias para acompañar esta etapa.
Ante la proliferación de comentarios, Mons. Nguema Bee pidió prudencia y responsabilidad, especialmente respecto a las informaciones difundidas a través de las redes sociales.
«No demos crédito ni hagamos crecer comentarios que no tienen fundamento».
El prelado recordó que las redes sociales, pese a su utilidad, no deben convertirse en el espacio desde el que se interpreten sin suficiente información las decisiones internas de la Iglesia o las circunstancias personales de sus responsables.
«NO VENGO CON ESPÍRITU DE PODER»
Otro de los mensajes centrales de la intervención estuvo dirigido a despejar cualquier interpretación de su nombramiento como una sustitución política o una disputa de autoridad dentro de la Iglesia católica en Guinea Ecuatorial.
Nguema Bee afirmó que asume la responsabilidad desde una perspectiva estrictamente pastoral.
«No vengo aquí con espíritu de poder, ni de protagonismo, ni de sustitución».
También respondió a quienes, a raíz de su nueva responsabilidad, le han presentado como el «eclesiástico más poderoso de Guinea Ecuatorial».
El obispo rechazó expresamente esa definición y explicó cómo desea ser recibido por la comunidad católica de Malabo:
«Quiero que me conozcáis sencillamente como un padre, un hermano y un compañero de camino».
Su misión, añadió, será caminar junto a la Iglesia local, escuchar, acompañar y contribuir a que la actividad pastoral continúe durante la ausencia temporal de su pastor.
CONTINUIDAD, NO RUPTURA
El Administrador Apostólico dejó igualmente un mensaje de continuidad institucional.
Según Nguema Bee, su llegada no debe significar una ruptura con el trabajo desarrollado hasta ahora por Mons. Juan Nsue Edjang Mayé, su Curia y los diferentes responsables pastorales de la Archidiócesis.
Recordó que existe una trayectoria pastoral, proyectos en marcha y una comunidad integrada por sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos cuyo trabajo debe ser respetado y respaldado.
«Mi deseo es que, durante este tiempo, la Archidiócesis no se detenga», manifestó.
El objetivo, según expuso, será mantener el trabajo pastoral, preservar la comunión entre los sacerdotes, acompañar a las comunidades y agentes pastorales y continuar la misión evangelizadora de la Iglesia.
UN MENSAJE PERSONAL A JUAN NSUE EDJANG MAYÉ
Uno de los momentos más significativos de la intervención llegó cuando Mons. Miguel Ángel Nguema Bee se dirigió directamente al arzobispo metropolitano de Malabo.
«Monseñor, le deseamos de corazón un buen y merecido tiempo de descanso».
El Administrador Apostólico le transmitió el afecto y las oraciones de la comunidad y expresó su deseo de que este periodo le permita recuperar fuerzas y renovar su vida espiritual.
Al mismo tiempo, pidió a Mons. Juan Nsue Edjang Mayé que continúe acompañando con sus oraciones a la Archidiócesis durante su ausencia.
«LA IGLESIA ES DEL SEÑOR»
Más allá de las aclaraciones sobre la situación concreta de la Archidiócesis, Nguema Bee quiso situar el momento actual dentro de una reflexión sobre la naturaleza de la Iglesia y la temporalidad de sus responsabilidades.
«La Iglesia es del Señor. Los obispos pasamos, las responsabilidades cambian, las circunstancias se transforman, pero Cristo permanece», expresó.
El mensaje concluyó con una petición de colaboración, oración y confianza dirigida a toda la comunidad católica, así como con una invocación a la Virgen María, Madre de la Iglesia, por la Archidiócesis de Malabo, su arzobispo, sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas, agentes pastorales y fieles.
«Caminemos juntos, en paz, en comunión y en verdad», fueron las palabras con las que Mons. Miguel Ángel Nguema Bee cerró su intervención.
Con esta declaración, el Administrador Apostólico ofrece públicamente una explicación sobre uno de los puntos que más interrogantes había generado tras conocerse la nueva situación de la Archidiócesis: según sus propias palabras, la ausencia de Mons. Juan Nsue Edjang Mayé responde a una solicitud de descanso formulada por el propio arzobispo y acogida posteriormente por la Santa Sede.
